De acero y nube: memorias de Viengsay Valdés en la Feria del Libro

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Por Susel Gutierrez Torres
5 Feb 2014 - 4:49pm
Foto: Calixto N. Llanes (Juventud Rebelde)

Es diciembre de 2003. Acabo de ver Shakespeare y sus máscaras en el Gran Teatro de La Habana. Al bajar el telón, el público aplaude y la ovación parece extenderse hasta el vestíbulo, donde los entendidos hablan de cuestiones técnicas mientras los otros, “espectadores corrientes”, nos limitamos a evocar la vívida impresión que nos causó la obra.

Aquella fue la primera vez que vi bailar a Viengsay Valdés, según anunciaba mi programa de mano. En los años que siguieron y hasta hoy, la vi muchas otras veces. Imposible no hacerlo.

Con su esfuerzo, entrega sostenida y sacrificio, esta descendiente de la estela exquisita que dejaron Alicia Alonso, las llamadas Cuatro Joyas (Loipa Araújo, Aurora Bosch, Mirta Plá y Josefina Méndez), de Amparo Brito, Ofelia González y Rosario Suárez (conocidas como las Tres Gracias), de María Elena Llorente, Marta García y una larga lista de ilustres bailarinas que la antecedieron, se ha convertido en el rostro de la mundialmente reconocida Escuela Cubana de Ballet.

Su paso por ella pervive en la memoria de los espectadores, en fotografías, reseñas, documentales y entrevistas. Ahora su historia pasará también a nuestra literatura.

¡No es de extrañar!, dirán algunos. La admiración que despierta en su público incluye tanto a cubanos como a extranjeros. Tras años de trabajo intenso, de recolección de testimonios y revisión de fuentes documentales y audiovisuales, el sociólogo Carlos Tablada (Premio Casa de las Américas por El pensamiento económico del Che) traduce esa admiración en la fuerza de la palabra escrita y consigue, así, retratar a la mujer/artista en un libro de memorias: De acero y nube. Biografía de Viengsay Valdés, una reciente propuesta de Ruth Casa Editorial (www.ruthcasaeditorial.org).

¡Ya era hora!, apuntarán otros. Y es que la aparición de este volumen supone el acercamiento a un espacio insuficientemente abordado en nuestro panorama literario.

Si bien es cierto que el ballet ha tenido hasta el momento un papel poco significativo en la literatura cubana, mucho podría hacerse con su historia a partir de los años ´60 del pasado siglo y hasta la fecha, cuando paulatinamente fue ganando prestigio hasta merecer el respeto de los públicos más exigentes y la crítica especializada fuera y dentro de la isla.

Pero este texto rehúye los esquemas facilistas de las autobiografías comerciales de artistas y famosos que circulan en el mercado literario internacional.

Fiel a la esencia cuasi legendaria que envuelve a Viengsay, el libro, estructurado en tres partes (Los cimientos, El alma de raíz y Con luz propia), recorre su trayectoria vital desde el nacimiento, la etimología laosiana de su nombre y la formación en búsqueda de sus alas, hasta su consolidación artística a través de momentos trascendentes, personajes que la marcaron y su posición como primera bailarina. El recorrido se torna experiencia cercana y revela al ser humano tras el mito; no obstante, lo humano no opaca el mito: lo refuerza.

“El libro de Viengsay”, como sin duda lo llamarán muchos, es necesariamente la historia de vida de la artista, pero al mismo tiempo se convierte en algo más grande, pues como afirma el propio Tablada: “Viengsay es resultado de la Escuela Alejo Carpentier, de la Escuela Nacional de Arte, del Ballet Nacional de Cuba, en suma, de la gran Escuela Cubana de Ballet. No se puede pensar en un buen profesional sin pensar en sus preceptores. No se puede hablar de una escuela de ballet sin hablar de sus maestros, son los pilares”.

De igual forma (y como cabe suponer) el autor hace converger en estas memorias una mirada sociológica al contexto social donde la Primera Bailarina cubana se formó y alcanzó fama internacional. Resultado: un acercamiento que hace al volumen trascender más allá del circuito de interés que, sin dudas, va a encontrar entre los “balletómanos”.

“Obediente a las reglas, pero creativa, Viengsay es un ave que atraviesa el paisaje con la fuerza de una ráfaga. Ella encarna lo más elevado de la naturaleza femenina, su alimento corporal más decantado, la exaltación del movimiento perpetuo como metáfora de la divinidad. A veces nos preguntamos por quién doblan las campanas y no tenemos respuesta. Esta vez, sabemos que doblan por Viengsay Valdés”.

¿Por qué dedicarle un libro a Viengsay? Si quedan dudas, las palabras del escritor cubano Miguel Barnet terminan de explicar por qué la historia del ballet tiene forma de mujer De acero y nube.

Junto al historiador del Ballet Nacional de Cuba, Miguel Cabrera, y el director del Museo de la Danza, Pedro Simón, Barnet tendrá a su cargo la presentación del volumen en un lanzamiento sui géneris.

El próximo 17, en el contexto de esta feria y en la sede del Ballet Nacional de Cuba (Calle Calzada esq. a D, Vedado), el público podrá llevarse a casa un “promocional” del libro: un DVD con fragmentos del ebook, preparado para ser leído en los más universales dispositivos móviles (tablets, Ipads, teléfonos), y una selección de ballets donde Viengsay funge como primera figura.

El volumen impreso será puesto en circulación en octubre próximo, en el contexto del Festival Internacional de Ballet de La Habana.

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